domingo, 26 de septiembre de 2021

ÉL, PERDONA TODO.

 

  "¿Qué Dios como Tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente de su heredad? no retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia. Él volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras iniquidades, y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados.”

                                                          Miqueas 7:18-19 (BVRV 1960). 

     Una de las cosas que más me gusta en los niños, es su disposición para perdonar, a los más pequeñitos de la casa se les hace fácil disculpar y tolerar las agresiones de otros, pero a medida que pasa el tiempo, las experiencias que va teniendo a lo largo de su vida, lo llevan a que esa capacidad para perdonar se vaya disipando. Esto ocurre muchas veces porque le han “golpeado emocionalmente” tanto que esa habilidad se va desapareciendo, aunque él no lo quiera.

     Así no ocurre con nuestro Padre Celestial, Él nos ama de tal manera que no sólo nos perdona a diario nuestros errores, sino que se olvida de ellos. El versículo anterior nos dice que perdona la maldad, perversidad, malignidad o crueldad, que pueda haber en nuestros corazones y se olvida de ellos.

Los seres humanos por mucho que queramos olvidar no podemos, puesto que nuestro cerebro guarda cada una de nuestras vivencias y si estas han sido traumáticas, cuando las recordamos las volvemos a vivir como si acabasen de suceder. Por esa razón nos cuesta mucho perdonar, pero nuestro Padre nos ha ofrecido su perdón y lo selló en la cruz del calvario, cuando entregó a su único Hijo por  nosotros, el inocente por los culpables, el justo por los pecadores.

“…no retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia…” créale a Dios, no guarda por mucho tiempo su enojo, no porque usted y yo nos lo merezcamos, NO, sino porque Él nos mira a través de los ojos de Jesús, a través de ese pacto sellado con la preciosa sangre de su Hijo Jesucristo. 

 …“Él volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras iniquidades, y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados.”  Tenga presente que Dios es el único que puede hacer esta obra, echará en lo profundo del mar todos  nuestros pecados, esta promesa es sólo para aquéllos que forman parte del Pueblo de Dios, para sus hijos, para el ”remanente de su heredad”, si usted aún no forma parte de este grupo, entonces comience a buscar la presencia de Dios y acepte a Jesús como su único y suficiente Salvador.

 

Recuerde: Esta fórmula se da únicamente cuando hemos aceptado a Jesucristo como Señor y Salvador y confesamos ante los hombres que es nuestro Dios y acudimos a nuestro Padre Celestial con un corazón arrepentido.

 

Para reflexionar.

 

ü  ¿Qué es lo que perdona el Señor?

ü  Si el Señor perdona todo, ¿deberíamos nosotros también perdonarlo todo? ¿Por qué?

ü  ¿En qué nos beneficia perdonar?

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